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La reciente publicación del dato del Índice de Precios del Consumo (IPC) del año natural 2017 lleva a muchos caseros a pensar que deben actualizar el importe de la renta del piso que tienen alquilado. Al mismo tiempo, muchos inquilinos dudan sobre si les subirá el precio de la vivienda o no. Vamos, por tanto, a ofrecer algunas claves y aclaraciones para saber cómo tienen que actuar ambas partes a la hora de aplicar cualquier revisión.

¿Cuándo se actualiza la renta?
Contra lo que piensa mucha gente, el precio del alquiler no se actualiza a comienzo de cada año, sino una vez que ha finalizado el primer año de contrato. Es decir, que si yo he firmado un contrato para empezar a vivir en un piso el 1 de junio, el casero no me podrá actualizar la renta hasta mediados del año siguiente.

¿Qué índice se toma como referencia?
Existe también la creencia popular de que el IPC es el que marca el porcentaje que se debe sumar (o restar) del importe. No es así. La última modificación legal al respecto estipula que ambas partes pueden consensuar el índice que tomarán como referencia. Es cierto que por lo general se toma como base el IPC, porque al fin y al cabo en la práctica es el dato más popular y accesible, pero propietario y residente puede perfectamente establecer otro valor como el mismísimo Euríbor o pactar ellos un porcentaje concreto.
La ley, además, establece que si no se especifica ningún parámetro el contrato se regirá por el Indice de Garatía de Competitivdad (IGC), una tasa de revisión de precios que resulta de restar al IPC la pérdida de competitividad acumulada por España con respecto a Europa desde 1999. Ésta tiene un suelo del 0% y un techo del 2%, por lo que la renta nunca podrá bajar, algo que no sucedería con el IPC, que en determinadas épocas de la crisis fue negativo.

¿Es obligatorio que me lo actualicen?
No, no es obligatorio actualizarlo. Ambas partes pueden pactar, por ejemplo, un contrato de tres años de duración y reflejar en él que la renta permanecerá inalterable durante ese tiempo. También se puede dar el caso de que el acuerdo simplemente no recoja la habitual cláusula de revisión de precios, con lo cual el dueño de la vivienda no podrá reclamar a posteriori una revisión de la renta por este concepto.

¿Cómo calculo la cantidad?
Es muy sencillo. Una vez que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publique el dato del índice de referencia que tengamos en nuestro contrato –el IGC tarda más en publicarse que el IPC- podremos recurrir a una herramienta disponible en la web del organismo estatal que nos calcula el porcentaje concreto entre los meses que le indiquemos (enlazamos utilidad del IPC). A partir de ahí sólo tenemos que hacer la cuenta, pero si los números no son lo nuestro el propio INE nos ofrece otro servicio a través del cual, introduciendo el importe original de la renta, obtendremos la nueva cifra actualizada.

¿Es obligatorio que el aviso previo?
Sí, así lo recoge la normativa vigente. Debe hacerlo además por escrito. ¿Vale para esto un mensaje de WhatsApp? Pues aunque la ley de por sí no indica nada en concreto al respecto sí se han conocido algunas sentencias que no han considerado este tipo de aplicaciones como medios válidos para comunicaciones fehacientes. Por si acaso, siempre es mejor enviar como mínimo un correo electrónico a la cuenta que el inquilino haya proporcionado en el contrato. Además, para evitar confusiones en los acuerdos previos a los arrendamientos no está de más indicar cuáles serán los canales de comunicación entre uno y otro.
Hay que aclarar que basta con comunicar por escrito cuál ha sido la variación del índice en cuestión y cuál es la nueva cantidad a satisfacer, pero de por sí no es necesario anexar ningún papel oficial. Esto sólo sería obligatorio si la otra parte lo exige. En ese caso, habrá que hacer entrega de un documento oficial, ya sea del INE, de la Cámara de Comercio o de un boletín público.

¿En qué mes se cobrará por primera vez la nueva renta?
Ese nuevo importe comenzará a regir a partir del mes siguiente al que la parte interesada haya comunicado, por los medios correctos, a la otra la necesidad de actualizar el precio del arrendamiento.